Capítulo III. Forjadores de la Democracia Moderna: El Legado Histórico de Acción Democrática en el Siglo XX Venezolano.
La Génesis de un Proyecto de Nación: El Marco de una Lucha Ideológica.
Continuando con esta serie de artículos en razón del aniversario de Acción Democrática (AD), recordamos que el proyecto de AD fue una visión de largo plazo, una "transformación democrática" que buscaba establecer un "gobierno honrado" con justicia social. Este plan, formulado en 1939, ya delineaba los principios de sufragio universal, reforma agraria y protección de las libertades públicas, demostrando que los gobiernos de AD ejecutaron un plan maestro concebido mucho antes de llegar al poder.
Rómulo Betancourt: La Consolidación de la República Democrática (1959-1964).
Al asumir la presidencia en 1959, Rómulo Betancourt se encontró con una inmensa deuda pública heredada de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. No obstante, el principal desafío fue la consolidación de un sistema democrático que pudiera sobrevivir. El principal logro fue la defensa firme de la institucionalidad ante alzamientos militares e insurrecciones de la extrema izquierda como el trágico alzamiento conocido como El Porteñazo. Un hito fundamental en este proceso fue la promulgación de la Constitución de 1961, un documento que cimentó el régimen de partidos y la alternancia pacífica del poder.
Más allá de la política, su gobierno sentó las bases para el desarrollo social y la modernización del país. Se hizo una inversión masiva en educación con la construcción de más de 3.000 escuelas y 200 liceos. El impacto fue visible: la matrícula escolar se disparó, pasando de 847.000 alumnos en 1958 a 1.6 millones en 1963, un asombroso incremento de casi el 100 % en solo cinco años. En infraestructura, se construyeron o asfaltaron más de 4.563 km de vialidad y se culminó una de las obras de ingeniería más emblemáticas del país, el Puente General Rafael Urdaneta sobre el Lago de Maracaibo.
Raúl Leoni: La Paz Social y el Impulso Económico (1964-1969).
El gobierno de Raúl Leoni es la continuación del proyecto democrático iniciado por Rómulo Betancourt. Su mandato se caracterizó por un crucial "proceso de pacificación" que redujo drásticamente la conflictividad política y social, lo que permitió que los esfuerzos del Estado se centraran en el desarrollo del país.
Este período se caracterizó por una explosión de la infraestructura y un notable avance en el bienestar social. La red vial nacional se expandió de manera significativa, pasando de 28.198 km en 1963 a 37.511 km en 1968, lo que incluyó la construcción del primer puente colgante sobre el río Orinoco, el Puente de Angostura. La matrícula escolar aumentó de 1.6 millones a más de 2 millones de estudiantes, logrando por primera vez que el analfabetismo se redujera a menos del 20 % del total de la población. En el sector de la salud y la vivienda, se construyeron casi 154.000 viviendas y más de una docena de hospitales, contribuyendo a una notable disminución de la tasa de mortalidad infantil, que pasó de 64.4 en 1958 a 41.6 en 1968. El gobierno de Leoni sentó las bases para una economía más diversificada con un sólido crecimiento impulsado por la industria petrolera y de hierro. Se creó la empresa estatal CVG Siderúrgica del Orinoco (SIDOR) y se puso en producción la primera planta de aluminio de Guayana, Alcasa.
El Primer Gobierno de Carlos Andrés Pérez: La Gran Venezuela y la Soberanía Nacional (1974-1979).
El primer gobierno de Carlos Andrés Pérez fue la culminación de la visión nacionalista de AD con la nacionalización de la industria petrolera y del hierro , un acto que puso fin a una "prolongada disputa histórica" con las compañías transnacionales. El 1 de enero de 1976, las 14 operadoras extranjeras se convirtieron en filiales de la recién creada Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) . Este audaz paso le otorgó al Estado el control de la principal fuente de su poder financiero, que en ese momento generaba el 90 % de las divisas del país. Las empresas extranjeras fueron compensadas con $1.054 millones de dólares.
Este período coincidió con un auge sin precedentes de los precios del petróleo. Carlos Andrés Pérez, consciente de la enorme responsabilidad, declaró que el objetivo era "administrar la abundancia con criterio de escasez". Los ingresos extraordinarios se utilizaron para un ambicioso plan de inversión. Entre los programas más emblemáticos se encuentra el Programa de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, que permitió a miles de jóvenes estudiar en el extranjero, la creación de la Biblioteca Ayacucho y el Sistema Nacional de Orquestas. A su vez, se estableció el primer salario mínimo nacional en Bs. 15 por jornada diaria de trabajo, una medida de profunda justicia social.
Jaime Lusinchi: Liderazgo en Tiempos de Crisis y el Pacto Social (1984-1989).
Jaime Lusinchi asumió el poder en un contexto de evidente crisis económica, caracterizado por una creciente deuda externa, la depreciación de la moneda y una inflación galopante. Su principal promesa de campaña fue la reestructuración de la deuda externa, un compromiso que fue exitosamente cumplido, refinanciando la deuda por un monto de $20.944,30 millones de dólares. Su gobierno se negó a negociar directamente con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para preservar la soberanía y la estabilidad social.
Un logro político de extraordinario valor fue la propuesta del "Pacto Social", un proyecto político consensual que, a pesar de los desafíos económicos, garantizó una "paz social" y mantuvo la confianza en la economía a lo largo de su mandato. Se implementaron medidas de protección social, como el aumento del salario mínimo y bonos compensatorios para mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores. A pesar de la difícil coyuntura económica, el gobierno de Lusinchi no detuvo el desarrollo de la infraestructura. Continuó con el plan de la nación, y sus logros en obras públicas son un testimonio de su gestión, destacando la construcción de la Línea 2 del Metro de Caracas y la edificación de 331.615 viviendas.
El Segundo Gobierno de Carlos Andrés Pérez: El Coraje para el Gran Viraje (1989-1993).
El segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez se enfrentó a un panorama crítico, el "agotamiento del modelo venezolano de crecimiento". El país heredó una deuda de $11 billones y las reservas internacionales se encontraban en un mínimo histórico de apenas $300 millones de dólares. El presidente Pérez fue un líder visionario que tuvo el coraje de enfrentar esta realidad, introduciendo un ambicioso plan de ajuste conocido como "El Gran Viraje". Este conjunto de medidas, que incluyó la reducción de subsidios y la eliminación de controles, fue una "terapia de choque" valiente y necesaria para modernizar la economía.
Los logros macroeconómicos de este plan fueron innegables. Si bien la economía experimentó una contracción inicial del 8 % en 1989 , el plan de ajuste condujo a un crecimiento sin precedentes. La economía registró un extraordinario crecimiento del 9 % en 1991 , el más alto de América Latina en ese momento. La estabilización financiera fue notable: las reservas internacionales se dispararon de los escasos $300 millones de dólares a $14,000 millones. A pesar del alto costo social inicial, la política de apertura logró que los índices de pobreza bajaran drásticamente de un 70 % a poco más de un 30 % al final del gobierno.
El Testamento Histórico de una Ideología: Cifras y Conclusiones.
El legado de los gobiernos de Acción Democrática no es una lista de hechos aislados, sino un testamento de una visión coherente y audaz para construir una república moderna y democrática. Cada logro, cada cifra, es un testimonio del compromiso del partido con el progreso y la justicia social. Se forjó un Estado, se educó a una población, se desarrolló una infraestructura y se gestó un progreso social que hoy se ha visto trágicamente revertido. El camino que trazaron, basado en la democracia, la planificación y la justicia social, es el único sendero posible para la recuperación de Venezuela. El legado de estos gobiernos no es solo un motivo de orgullo, sino un faro que ilumina el camino hacia un futuro de libertad y bienestar para la nación.
Aldo Rojas Padilla.
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