Acción Democrática en la Resistencia: Un Legado de 84 Años, Fiel a sus Principios Fundacionales (1941-2025).
Introducción: La legitimidad de la lucha y la permanencia del legado.
El próximo 13 de septiembre se conmemoran 84 años de la fundación de Acción Democrática (AD), un hito que trasciende la mera cronología partidista para consolidarse como un pilar fundamental en la historia política contemporánea de Venezuela. Esta conmemoración no puede ser un simple recuento nostálgico: el aniversario adquiere una trascendencia particular, convirtiéndose en una reafirmación de los principios y valores originales del partido.
Las presentes palabras buscan, por tanto, no solo repasar la historia de AD, sino reivindicar su legado a través de la perspectiva de la resistencia democrática.
La forja en la clandestinidad: de la Generación del 28 al PDN.
Para comprender la esencia de Acción Democrática es imperativo remontarse a sus orígenes, a la forja de sus líderes en la adversidad de la dictadura gomecista. La historia del partido se enlaza con la Generación del 28, un grupo de estudiantes universitarios que se rebeló contra el régimen de Juan Vicente Gómez durante la Semana del Estudiante (6 al 12 de febrero de 1928). Tras la represión gubernamental, muchos de ellos fueron encarcelados o forzados al exilio, entre ellos Rómulo Betancourt y Luis Beltrán Prieto Figueroa.
En la clandestinidad y el exilio de la década de 1930, este grupo de jóvenes intelectuales y políticos se organizó primero como la Agrupación Revolucionaria de Izquierda (ARDI) en 1931 y luego como el Partido Democrático Nacional (PDN) en 1936. Este período de lucha subterránea contra la tiranía infundió en sus militantes un profundo sentido de disciplina, organización celular y compromiso con un programa político-social definido. Esta experiencia no solo los cohesionó, sino que también les inculcó un conocimiento claro de la realidad venezolana y de la necesidad de transformar el país.
La fundación: 13 de septiembre de 1941.
La historia de Acción Democrática como partido legalmente constituido comienza el 13 de septiembre de 1941. En esa fecha, el partido celebró su primera asamblea pública en el Nuevo Circo de Caracas, un evento trascendental que marcó el inicio de una nueva etapa política en Venezuela.
Entre los oradores principales se encontraban figuras de la talla de Rómulo Betancourt, Rómulo Gallegos, Andrés Eloy Blanco, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Mario García Arocha y Ricardo Montilla, intelectuales y líderes que ya habían forjado su reputación en la lucha previa.
La fundación del partido se dio bajo el gobierno del general Isaías Medina Angarita, un régimen militar que, si bien era relativamente liberal, aún restringía derechos fundamentales. Rómulo Betancourt, consciente de esta realidad, aprovechó la ocasión para manifestar la oposición de AD a la falta de sufragio universal, directo y secreto en el país, un principio que el partido defendería incesantemente. Al mismo tiempo, Betancourt expresó su apoyo a las medidas progresistas del gobierno en materia petrolera. Esta postura dual —oposición crítica y apoyo constructivo— se convertiría en una constante en la praxis política del partido: el interés de Venezuela por delante de todo.
La doctrina original: una socialdemocracia con identidad propia.
La ideología de Acción Democrática fue, desde su concepción, una síntesis adaptada a la realidad venezolana. La doctrina del partido se definió como policlasista, popular y transformadora. A diferencia de los partidos comunistas, que se enfocaban exclusivamente en el proletariado, AD buscó ser un movimiento que aglutinara a diversos sectores de la sociedad: obreros, campesinos, la clase media emergente e intelectuales.
Este enfoque le permitió convertirse en una poderosa fuerza política y social, conectando con las aspiraciones de modernización y justicia social de un pueblo cansado de las dictaduras.
Aunque el partido compartió en sus inicios algunas raíces ideológicas del socialismo, se distinguió claramente de otras vertientes de izquierda en América Latina. A diferencia del Partido Socialista de Chile, que tuvo una conformación heterogénea con influencias marxistas y anarcosindicalistas, o del APRA en Perú, con un enfoque antiimperialista y continentalista, Acción Democrática forjó una doctrina única, adaptada al contexto venezolano.
La figura de Rómulo Betancourt consolidó esa visión: una socialdemocracia con identidad propia, comprometida con la democracia política y opuesta a cualquier forma de totalitarismo, de izquierda o de derecha.
Esta doctrina no solo se preocupaba por la justicia social, sino también por el respeto a los derechos humanos, las libertades fundamentales y la institucionalidad, principios que, a lo largo de más de ocho décadas, han sido reivindicados en distintas etapas de la vida partidista, incluso en momentos de resistencia democrática.
Aldo Rojas Padilla.

Comentarios
Publicar un comentario